5.29.2011

PLURAL.

Hace que tiemblen tus cinco sentidos.
De haber más también éstos conocerían la perdición más absoluta.

En un primer momento se prueba unas gafas de sol sacadas del armario de antiguas modas. Combinan con su pelo. Del mismo tono que todas las playas que nos quedan por recorrer. Ayer. Hoy. Mañana. No hay prisa. De ahí pasa a sortear contigo pasillos de productos mientras carga, en una de sus manos, una cesta llena de esperanza. La otra te la da.

- No te sueltes.
- No me suelto. Estoy aquí. No me he ido.

No pienso irme.

Tiene vértigo a los ascensores de cristal.
Y el telón de fondo no es otro que Madrid.

Sus besos merecen una estrella Michelín. Escribe poesía sin tinta. Y esto despega; coge altura. Supera las nubes, el sol. Suma y sigue. Y me llevo dos.

Y sobra el ruido; y la luz está de más.
El textil no ha sido invitado a esta fiesta.

Quiero seguir escuchando cómo hablas en plural.


El impacto se hará encuentro.
Y el encuentro será eterno.
Crearán desde la nada el universo.


Se desliza entre mis dedos.
Ahora no tenemos miedo.
Somos sólo el elemento que se funde en el contacto de dos cuerpos.



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