3.19.2013

POLVO.


A través de tu boca el mundo se veía más claro, 
y a través de tus piernas tenía más luz. 
Cuando hablabas se callaba el mundo y centrabas mi atención; 
cuando callabas me lo decías todo al mirarme.
Dentro de ti había un ángel.
Un ángel blanco lleno de paz.
Cuando me dabas la mano me decías te amo para siempre,
y cuando la soltabas no era más que para abrazarme.
Tenías el poder.
El poder inmenso de llenar mi mundo.
Cuando reías a carcajada se iluminaban las estrellas,
y cuando bromeabas reía también contigo.
Eras tan especial.
Tan especial que cambiaste toda mi vida.
Cuando llorabas rozaba tu alma y veía tu ternura,
cuando pedías mi apoyo te servía para secar todo ese llanto.
Eras pura magia.
Pura magia que, aún hoy, llevas dentro.


Hay juegos que no me divierten.
El amor no es para descansar.
Te he regalado el resto de mi vida.
¿De verdad que lo vas a tirar?
Si quieres ir a esa boda, iremos.
Y si no quieres, no.
[...] Pero que no sea cada día una cosa.
Que, al final, se me rompe el corazón.


Dentro de ti había un ángel.
Un ángel lleno de paz.
Tenías el poder.
El poder inmenso de llenar mi mundo.
Eras tan especial.
Tan especial que cambiaste toda mi vida.
Eras pura magia.
Pura magia que, aún hoy, llevas dentro.


Te he regalado el resto de mi vida,
y confío en que no lo vas a tirar.

Pero tampoco lo guardes en una estantería,
que se llena de polvo y no se puede arreglar.


1 comentario: