10.30.2014

ASÍ CANTAN PARA TI.


Para ti, 
que siempre te quejas de que no expreso lo que siento. 
Aquí tienes las palabras de los que te hablan por mí.


Desde que te conocí fue la guerra, y mi corazón ardía como el Windsor. Después nos vimos tres o cuatro veces por toda la ciudad, pero empezamos mal (y yo que creía que éste era un buen plan). Éramos distintos - imposibles - y un futuro menos claro. Además, si es cuestión de confesar… no sé preparar café y no entiendo de fútbol. Y para más, creo que alguna vez fui infiel, y no hay febrero que yo esté contento. Pero aquí estoy, calculando no acercarme demasiado, planeando la manera de manejar tus manos, porque quiero saber cómo eres, saber qué te pasa y, por fin, que me conozcas y que te enamores de mí.

De modo que hablemos de ruina y espinas, hablemos de polvo y herida. De mi miedo a las alturas, lo que quieras, pero hablemos. O te enviaré un ramo de besos que hice con mi corazón, pero ven pequeña, ven mi reina, líbrame del mal que me atenaza entre el cielo y el suelo, porque te voy a hacer bailar toda la noche, y si quieres nos vamos a Berlín. Pero háblame, no quiero quedarme dormido… los sueños están bien, pero es mejor estar contigo.

Me has llevado por corrientes de agua que van a tus redes, y aunque dos vidas hacen falta para convencerme, no me preguntes lo que quieres ser: sé la tirita, sé la cicatriz, sé la mentira que se sinceró, sé la cordura que se desató, sé imprecisa, sé sin fin, sé mi imperio, mi país, sé la fuerza junto a mí, sé la galaxia que nos queda juntos hoy por descubrir. Y si no sabes lo que quieres ser, yo te lo digo: sé mi nosequé.

Porque no importa que llueva si estoy cerca de ti, porque las dudas y el miedo me sirven de almohada y quiero que me lleves a ver salir el sol desde todos los portales de la luna. Porque te comería con pan y mantequilla.

Y estuvimos muy cerca de hacernos daño, invadiendo un territorio prohibido. Aparecieron los efectos secundarios y los dos nos retiramos heridos. Ahora que he vuelto a cagarla vengo suplicando tu perdón e intento mostrarte que lo mío es real, aunque tú también lo prometiste. Fuimos dos equivocados. Y, para ser más franca, nadie piensa en ti como lo hago yo… aunque te de lo mismo.

Y ahora sería capaz de cambiar el calendario lunar, incluso podría llegar a escalar esta montaña polar y a tu lado aterrizar. Y aunque yo no necesito estar seguro, tú necesitas tenerlo bajo control. Mientras, viajo a un mundo en el que no existe otra cosa que no sea tu-tu-tu-tu cuerpo, y pasé por mi mente y encontré aquel rincón que te dejé donde guardo los momentos que no olvidé.

Pero la fuerza del destino nos hizo repetir, y necesito un poco de piedad, darte un par de abrazos y explotar. Que ya me di por muerto una ocasion, y hace tiempo que dije que no te volvería a perdonar, pero no quiero estar sin verte más.

Tú, que un día me escuchaste y siempre te he notado a mi favor, que cada vez que me lo pides lento, cada vez que me susurras “para”. Tú, que eres el minuto de sueño que tengo cuando me despierto. Tú, que eres el impulso, el proceso que me ayuda a levantar el cuerpo.

¿Cuánto tiempo va a llevarnos reponernos de los golpes y seguir disimulando que aún no me conoces? Es como si andara siempre en espiral. Y ahora yo he de admitirlo, y ahora yo presiento que has vencido y no hay manera humanada de escapar. Así que alégrate, lo has conseguido, los días sin ti serían precipicios… no sé cómo sera cuando no disparas.

Teletransportémonos a 2502, y así te quedas durmiendo y tu cabeza está justo en mi antebrazo y me empiezan a picar los dedos de la mano, empiezo a no notarlos. No tenemos prisa por amanecer, puede hacerse tarde y que nos den las tres, seguir aquí acostados, desnudos y abrazados. Quisiera volverme invisible, colarme esta noche en tu cama.

Esta semana pensé en secuestrarte en mi casa, luego miraba tus fotos al irme a dormir. Voy a ser tu pesadilla de noche y de día, y tú me dirás “eres toda mi vida”, y el impacto se hará encuentro, y el encuentro sera eterno. Por favor, no me sueltes jamás. No me quiero volver a perder, sólo quiero estar donde tú estés.

Tú, tan segura de ti y, sin embargo, necesitas tenerme en tus manos y, aunque no lo puedas decir… me quieres (a veces). Aunque tú no lo sepas, me he inventado tu nombre. Aunque tú no lo sepas, me he acostado a tu espalda, y mi cama se queja fría cuando te marchas. Tú, pequeña de las dudas infinitas, no dejes que todo esto quede en nada por que ahora estés asustada.

Y yo prefiero que me mates tú a bailar y tu amor de barra. Tu lápiz de labios mal puesto en mi baño y colirio en los ojos, pegote de rimel, la copa en la mano y vuelvo a tu lado. Mirar al mar, tomar el sol, arena y sal, ginebra y ron. Y, al respirar, la brisa y tú me dais la paz.

Vengo a decirte que el tiempo que ya llevamos perdido es solo un punto pequeño en el cielo del olvido. Que todo el daño que tengo (y lo que ya hemos sufrido) tiene que servir de algo para que hayas aprendido que, como yo a veces sueño, nadie ha soñado contigo. Que, como te echo de menos, no hay en el mundo un castigo. Vengo a decirte que yo te miro y se me corta la respiración, que cuando tú me miras se me sube el corazón y, en un silencio, tu mirada dice mil palabras.

Yo te espero situándome bajo la luz de otoño, porque cuando encuentro una salida tú apareces. Así que manda una señal, algo que sirva como luz, alguna estrella que me lleve a donde quiera que estés tú; pero adelante, hacia la luna, donde quiera que esté. Maldita dulzura la tuya.

Y te busco en el hueco que queda en mi alma, porque solo soy sentido si te vuelvo a ver, porque todo empieza y todo acaba en ti. Porque lo que parece imposible, si lo sueñas fuerte, al final siempre sucede. Sólo quiero que, cada vez que te vuelva a mirar, me resulte más fácil morir que obligarme a decir la verdad.

Y ahora vuelve, que te estoy confundiendo con las flores. Maldita nieve de este largo enero. Mientras voy despacio, atando tiempo a que se acorte entre nosotros el espacio, pero llego al sitio y no me aguanto… sé que tendré el cielo entre mis manos. 

Porque aún no entiendo, siendo tan pequeño el universo ¿cómo pudiste caber allí? Hay días para decírnoslo, semanas para pensar. Hay días para pedírtelo, semanas para dudar. Y, si el invierno viene frío, quiero estar junto a ti y el paseo de los tristes alegrar si te pones a bailar.

Miro a ver si duermes y en la oscuridad noto tu carita de felicidad. Olvida lo que hay fuera de mi cama, tenemos todo el tiempo entero para ser eternos. Desayuno de tus besos, noticias de tu pelo, ducha de tus dedos. Vistacito a tu desnudo, con solo una sonrisa ya me dejas mudo. Se desliza por la pista que hay del pecho a tu barriga. Desde aquella habitación, desde aquel rincón tan exquisite lanzamos un mensaje para todo el universo. Siendo tan eterno este momento, ¿cómo me voy a querer morir para quedarme sin ti? Si ahora que te veo noto que me estoy separando del suelo.

Y seras como aquella canción de los años ochenta, como dos cometas erráticos que se aproximan al supuesto teórico de un encuentro. Será que resultó ser un acierto que el veneno que te inyecto se aplicara con ternura. Será que sólo se es feliz cuando se crece compartiendo. Será que rodaremos y el jardín sera un vestido nuevo. Esto es tú, mí, me, conmigo. Y perdona si te llamo amor, pero yo no lo decido.

Hace tiempo que el reloj no se paraba, que las risas no callaban, que no entraba tanta luz. Hace tiempo que creía que no podía ser, y hoy sé que mi vida te esperaba. Ahora sé que ya tus pasos son mis pasos y ya está, se va encendiendo sólo, es como un huracán dentro de ti que va incendiando todo.

Yo, que te he perdido entre la gente, te he adorado y te he odiado... todo lo que siento por ti sólo podía decirlo así. Yo, que sé que recordarás las tardes de invierno por Madrid, las noches enteras sin dormir. La vida pasaba y yo sentía que me iba a morir de amor al verte esperando en mi portal, sentada en el suelo sin pensar que puedes contar conmigo.


Estoy temblando de pensar que ya te tengo aquí a mi lado, y prometo no soltarte de la mano.
Imagínanos sin mar, pero mojados.

Dame siete días e intento regalarte el cielo.


1 comentario: