Hoy escribo al mundo para contarle mis sonrisas. Pero nada más. Os dejo con la ganas de conocer el porqué. Por ahora. Me gusta proporcionar a vuestra mente cierto grado de tensión. Imaginar. Crear. Sospechar. No diré más.
Pero os cuento que hay Motivo.
Y lo escribo con mayúscula.
Respirando el humo de mi cigarro os escribo. Tranquila. Los culpables de que hoy esté aquí siguen conmigo. Quienes me han visto crecer están a mi lado. Las sonrisas de la amistad me han iluminado el camino. Y, la pieza que faltaba, ha encajado a la perfección.
Y, ¿por qué yo? Entiendo vuestra sorpresa. No me juzguéis. No existe delito.
La única pena posible es mi sonrisa.
No es una moda.
No me gusta llevar la contraria.
No es pasajero.
No depende de la edad.
No me he curado.
No me tengo que curar.
Me habéis visto nacer y crecer.
Caerme. Levantarme.
Hablar. Rezar.
Graduarme. Matricularme.
Llorar. Sonreir.
No os habéis perdido ningún capítulo. ¿Os perderiáis el mejor de todos? Yo os invito a pasar y coger la mejor butaca. Permitidme dejar para vosotros las primeras filas. Que nadie se levante en toda la obra. Y ojalá que al terminar se escuchen aplausos que ensordezcan mis oídos.
Porque yo puedo dirigir la mejor de las funciones.
Escribir el número uno de los guiones.
Y ser el más infeliz de los directores si no tengo con quién compartir mi alegría.
En silencio os pido ayuda a gritos.
Porque jamás me habéis fallado.
Sois el único público que necesito.
Poneros en pie conmigo.
Aplaudamos.
Y que suba el telón.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar