Que me esposen a tu piel y jamás encuentren las llaves.
Que soy sujeto del delito más bonito de la Tierra.
Llamemos eternidad al tiempo.
Salud a la enfermedad.
Regalo al capricho.
Sonrisa a cada lágrima.
Agua al fuego.
Cordura a la locura.
Aventura a la quietud.
Palabra al silencio.
Sol a la lluvia.
Día a la noche.
Dulce a lo amargo.
Siempre a nunca.
Plural a singular.
Virtud a defecto.
Optimismo al pesimismo.
Porque todo es relativo a los ojos que lo miren.
Y, desde que miro con tus ojos, tuyo es todo lo que miro.
Y, al mirarme en los espejos, lo que miro es mi reflejo.
Y, si tuyo es todo lo que miro, mi reflejo es tuyo.
Y mi vida, tuya.
Llamemos eterno a lo temporal.
Caricias al dolor.
Cielo al infierno.
Llamemos a todo por el nombre de tus manos.
No es delito sentir ni ver las cosas del color mas bonito que exista. Muy bien Maria!!!
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